martes, 15 de febrero de 2011

Lo que necesitan los hijos de padres divorciados y cómo ayudarlos



La gran mayoría de las personas, se casan “para siempre”, con la ilusión de constituir un hogar donde las expectativas son el amor reinante y la unidad familiar, más aún cuando vienen los hijos. Cabe destacar que en las etapas iniciales del matrimonio y antes del mismo se consideran muy poco el peso de las responsabilidades, además de la convivencia con una persona con valores, rutinas y formas de pensar muy diferentes a los propios.

En algunas ocasiones la separación de la pareja resulta la mejor opción ante continuar viviendo situaciones conflictivas de convivencia, más aún cuando estos afectan negativamente a los hijos, sobre todo cuando estos viven situaciones adversas como el presenciar las constantes peleas entre sus padres, discusiones en donde se maltrata física, verbal o psicológicamente a uno de sus progenitores, problemas de dependencia al alcohol o las drogas, entre otros. Cabe destacar que esta opción es aún más válida cuando el padre o la madre no resultan el mejor ejemplo a seguir.

Numerosos estudios demuestran que el sufrimiento para los hijos es mucho mayor cuando evidencian que sus padres son infelices juntos, en comparación a aquellos en los que sus padres deciden vivir separados. Por ello, se considera relevante, que los padres consideren ante esta importante decisión el análisis de la relación con los hijos, los cambios que ellos enfrentarán y sobre todo que estos tienen necesidades básicas que suplir, como el cariño, los cuidados, la atención, el apoyo y la comprensión por parte de ambos padres.

Los hijos, sobre todo los adolescentes pueden reaccionar de diversas maneras ante la separación de sus padres, es por ello que éstos deben estar preparados para poderles ayudar adecuadamente ante esta situación.

La Dra. Judith Wallerstein, especialista en hijos de divorciados y autora del libro “El legado inesperado del divorcio”, expone que en los adolescentes las consecuencias inmediatas del divorcio de sus padres suelen ser devastadoras e incluyen reacciones entre las que se encuentran los problemas disciplinarios, dependencia emocional de los amigos más cercanos, rebeldía ante los adultos, depresión, sentimientos de angustia, dolor, culpa, temor, inseguridad, resentimiento profundo, ansiedad, ira contenida, desconfianza, soledad y vergüenza. Además de perdida de la confianza en sí mismos, incapacidad para concentrarse, problemas de autoconcepto y de imagen propia, incapacidad para establecer compromisos afectivos, incapacidad para confiar en los otros, cinismo y actitudes cohibidas.

La mayoría de los adultos que interactúan con los adolescentes, frecuentemente no están conscientes del efecto que tiene la experiencia de vivir el divorcio de los padres y lo atribuyen a conductas normales en un adolescente. Por ello, es importante que consideren que la adolescencia no tiene que ser una etapa complicada o difícil, y los individuos mientras la atraviesan no tienen por qué ser calificados “niños terribles” o “dramáticos”; ya que muchos durante esta etapa enfrentan las dificultades que se les presentan de manera efectiva, siendo los adultos los que más dramatizan el asunto evidenciando sus prejuicios.

Para ayudar a un adolescente que vive la difícil situación que conlleva a la separación de sus padres les presento algunas recomendaciones:

1. Aunque sus padres se separen hay que considerar que los hijos siempre tienen las mismas necesidades que cuando están juntos, por ello deben ser atendidos, la comunicación es de vital importancia ante esta situación, siempre necesitarán ser escuchados, necesitan no solo una casa sino un hogar donde se sientan protegidos, igualmente necesitan ahora más que nunca sentir el cariño de sus padres, teniendo claro que esto no puede suplirse con elementos materiales, ya que muchos padres se sienten culpables ante esta situación y llenan de lujos a sus hijos, esto será agradable para ellos pero nunca podrá sustituir el cariño que ellos necesitan por parte de ambos padres.
2. Recuerda siempre que tienen derechos y necesidades básicas como alimentación alojamiento, salud, educación y vestimenta. El hecho de que ambos padres ahora estén separados y tal vez tengan mayores gastos por vivir en hogares diferentes no debe ser excusa para dejar de cubrir estas necesidades básicas en los hijos, ya que estas son fundamentales para su desarrollo.
3. Los padres deben mantener un clima de confianza, respeto y afecto entre ellos aunque ya no compartan el amor de pareja, ya que esto hará que los hijos se sientan seguros. Un hijo que percibe que su padre valora a su madre o viceversa siente que este también valora la mitad de este progenitor que se encuentra en él.
4. Los padres deben ofrecer una educación basada en valores como el optimismo, la responsabilidad y la familia, mediante una convivencia civilizada, integradora y social. El hecho de compartir una cena donde papá y mamá que se han divorciado están sentados en la misma mesa junto a sus hijos no tiene por que ser una pesadilla para ellos, por ello se deben evitar los reclamos, reproches o insultos delante de los hijos.
5. Aunque ya no se siga viviendo bajo el mismo techo, los padres deben seguir observando el comportamiento de sus hijos, los cuales siembre deben sentir que pueden contar con la compañía de los padres aunque estén separados y que esto es una constante que no solo ocurrirá mediante las visitas establecidas.
6. Se debe evitar hacer el papel de jueces ante los niños o jóvenes que se encuentran en esta situación y tratar de ser empáticos colocándose en su lugar, para poder entender el sentimiento de inseguridad que experimentan al romperse el matrimonio de sus padres y al carecer de un hogar del cual se sientan orgullosos. Al perder la oportunidad de vivir en un hogar estable se enfrentan a la posibilidad de ver que aquello en lo que creían sea falso.
7. Los adolescentes ante esta situación necesitan saber que pueden confiar en un adulto, y si están representados por sus padres mejor ya que necesitan estabilidad emocional, el dejarlos solos puede hacer que desarrollen problemas emocionales profundos.
8. Los adultos del entorno del niño o del adolescente deben proveerles de afecto y de seguridad para que puedan sentir que sean cuales sean las circunstancias no serán abandonados ni despreciados.
9. El inicio de las relaciones amorosas o de elección de pareja puede generar ansiedad y problemas en aquellos que han vivido la difícil situación de ver separados a sus padres, es por ello que necesitan acompañamiento ante estas experiencias ya que las ansiedades acumuladas en dicho momento puede aflorar con el impacto emocional que ello conlleva. Los adolescentes necesitan saber que no porque la relación de pareja de sus padres evidenciara problemas sus propias relaciones de pareja tiene que manifestar las mismas problematicas.
10. Estar atentos a las características que evidencian vulnerabilidad como la hostilidad o la depresión y tratar de colocarse en su lugar para poder comprenderlos y actuar efectivamente ante estas manifestaciones conductuales; ya que una actitud o reacción inadecuada basada en un prejuicio puede incrementar el tamaño de la brecha lo que resultaría inconveniente si se quiere ayudar a un niño o adolescente que vive esta difícil situación.

Recuerda que después de la noche siempre llega el día y la transición en una situación dolorosa como lo puede ser un divorcio no tiene que ser difícil si se buscan las herramientas y la orientación oportunamente, poniéndolas en práctica, además experiencias como estas no necesariamente tienen que convertirse en un pretexto para la debilidad, en lugar de ello céntrate en el aprendizaje que esta puede dejarte y aprovéchala para ser mejor cada día.